ACAMINAR TRAVEL ESTIU
          
            VIATGES INDEPENDENTS I TREKKINGS
          Si et registres podràs rebre al teu correu el butlletí de senderisme
Inici Directori Catàleg Agenda Revista Territori Enllaços Extranet
> Revista > Llistat > Article
20/09/2020 Iniciar sessió Registrar-me es català en


            BONVIURE

Revista - Articles (Articles informatius de senderisme, espais naturals i altres)
La Vilueña-Pantano de la Tranquera-La Vilueña
Editorernesto sebastian rubio
Data02/02/2008
Con paso firme y contentos, como siempre al empezar una nueva excursión, salimos de La Vilueña una fría mañana de abril, nuestro objetivo ¡El Pantano de la Tranquera!

A la salida del pueblo, tomamos la carretera que viene desde Munebrega hacia Ateca, giramos a la izquierda y nos dirigimos a la cola del pantano por la parte derecha del mismo. Desde allí comenzaremos a subir hacia la zona de Valdijuela, barranco arriba. Los almendros sin cosechar parecen fantasmas del pasado y acompañarán durante gran parte del camino. Al acabar el barranco seguimos campo a través, hacia el collado que se divisa delante.

Llegamos a la base del collado, El Pardo, donde unos viejos árboles frutales dan paso a una vegetación de zarzas. A la derecha vemos las parideras. Subimos con paso cansino, como dice Jesusin, y llegamos a la cresta del collado. Desde ahí observamos a la derecha el Cerro Juan de Maluenda, el más alto de esta zona, a la izquierda Munébrega y la continuación más baja de la sierra. Delante, unos pinares llenan las paredes de varios barrancos que nos llevaran hacia la hendidura mayor, barranco que forma una de las lenguas del pantano de la Tranquera, lugar a donde nos dirigimos.

Bajamos del collado llegando a los pinos; seguimos por una de las quebradas y sorprendidos vemos fluir un chorro de agua que se va haciendo cada vez más grande, al desembocar en este los hilillos acuáticos procedentes de los otros barrancos. Vamos cruzando el riachuelo en varias ocasiones, hasta que desaparece en un bancal de arena. Al poco vuelve a salir con fuerza, así varias veces y al final se oculta definitivamente antes de llegar al pantano...nos quedamos boquiabiertos. Lo llamamos el torrente caprichoso.

Riéndonos aún de las travesuras del río, de repente, a la izquierda, un ruido de piedras cayendo nos asusta, ¡SORPRESA!. Nuestras charlas han asustado a tres rebecos que temerosos de nosotros huyen saltando entre piedra y piedra, nos miramos con los ojos como platos sin dar crédito a lo visto. La excursión no podía ir mejor, cuando la fauna autóctona aparece la naturaleza cobra vida, los buitres girando subiendo la térmica, las perdices timoratas corren entre las hierbas aromáticas llenando el aire de un olor inolvidable, huele a vida, a paz, todo es perfecto, suficiente y ese aire impregna nuestro interior llenándonos de energía.

El barranco continúa abriéndose cada vez más retorciéndose y cruzándose con caminos rurales que dejamos de lado. Llegamos a una especie de dique, no entendemos su función... al siguiente recodo comenzamos a divisar la cola de agua que penetra en el barranco. Son los primeros indicios de que estamos llegando al Pantano de la Tranquera.

La vista del pantano es majestuosa, a medida que te vas acercando va apareciendo en toda su inmensidad un manto de agua cristalino que refleja fielmente las montañas que lo rodean, no sabemos sus nombres, pero sus formas quedan gravadas en nuestras mentes, el sentido de la vista tarda en hacerse a la idea, la panorámica es espectacular.

Deseando tener ojos de insecto, nos quedamos un buen rato admirando esa belleza y como aún había un hueco en nuestro interior para almacenar más de lo bueno, hicimos fotos que quedaran en el álbum de nuestras mentes y en la tarjeta de nuestra cámara.

El sol jugaba al escondite y cómo aún nos negábamos a finalizar una excursión tan llena de efectos especiales a cual mejor, decidimos continuar haciendo una circular y volver por Carenas a ver que nos tenían preparado los dioses de la montaña.

Carenas está situado detrás del pantano, así que fuimos por la orilla derecha y al llegar a un refugio blanco, cogimos un sendero por la derecha que va a parar a la presa, allí después de admirar la mole de cemento tomamos un caminito por la derecha que nos lleva hasta la base del muro uniéndose con la carretera que baja al pueblo. Cogemos un sendero a unos 100 metros antes de llegar al pueblo, también a la derecha, que forma un barranco accesible y que sin dejarlo nos llevará de nuevo a la Vilueña, con todos los elementos que han decorado nuestra excursión: almendros, cerezos, tomillo y algún que otro chorro de agua al principio.

A medio camino, en San Antón, una nube retozona nos regaló sus aguas y nosotros desagradecidos nos refugiamos un rato en la entrada de la ermita, resguardo para caminantes, agradeciendo al santo su protección. A pesar del remojón queríamos más y decidimos ir por un camino a la derecha de San Antón que salvando un collado nos lleva al Gollizo. Una vez allí en el cruce giramos a la derecha y siguiendo la senda que va hacia la izquierda subimos una loma muy alta a Las Minas, detrás del monte/ermita de San Juan. Las Minas son unas simas creadas por el hombre, vestigio de antiguas explotaciones mineras, impresionantes, misteriosas. Como guinda de nuestro día no está nada mal.

Desde esta cima, vemos como estampado en un mantel de cuadros el pueblo de la Vilueña y ahí, esperándonos, nuestra acogedora casa. Quién no tenga vivienda allí y quiera completar un día con una buena comida bien merecida, la nueva Casa Rural os dará cobijo a todos los que deseéis hacer esta ruta que proponemos Ángeles y el pequeño del alguacil.


Situación: La Vilueña. (Zaragoza)
Distancias: 17 kms. Calatayud
100 kms. Zaragoza
Distancia: Aprox. La circular 25 kms.
Aprox. Ida-vuelta mismo camino, 16 kms.
Desnivel acumulado: Aprox. 350 m.
Dificultad: Fácil.
Temporada: Todas las estaciones son buenas para hacerla. Cada una pintara su color.
  Fes clic en la imatge que vols veure
Pared derecha del barranco principal
Embalse de la Tranquera, Panoramica hacia Nuevalos.
Margen derecho del pantano en direccion a la Presa
Despues del refugio blanco ya se puede ver el muro.
La ermita de San Anton y el camino de Carenas a La Vilueña
La Vilueña vista desde el cerro de las minas, en primer termino la ermita de San Juan


            TABEI ADVENTURES

Inici | Qui som? | Nota Legal | Contacta amb nosaltres | Publicitat
Excepte a on s'indiqui, el contingut d'aquest lloc web està protegit amb una llicència Creative Commons
Designed and Powered By WEBDESENDERISMO.COM & SENDERISMO.NET 2001-2018